Durante más de cuatro décadas he trabajado de manera ininterrumpida en el ámbito cultural, en proyectos públicos e independientes, en equipos, redes y estructuras diversas. Mi recorrido académico es amplio y transversal, pero ha sido en el ejercicio situado de la gestión cultural donde se ha expresado con más claridad mi búsqueda humana.
En ese territorio —hecho de vínculos, tensiones, cuidado, desgaste y sentido— he aprendido no solo a gestionar proyectos, sino a comprender mejor cómo se construye lo común. Ese recorrido me revelo algo esencial: el trabajo cultural se sostiene en la calidad de los vínculos, y por la manera en que ponemos el cuerpo en lo que hacemos.
Durante muchos años, poner el cuerpo significó sostener equipos, viajar, producir, responder, resolver, acompañar. Fue una forma activa, intensa y muchas veces exigente de habitar el oficio. Con el tiempo, la perspectiva de lo vivido se convirtió en necesidad de pensamiento.
He elegido esta etapa de mi vida para investigar, escribir y compartir desde una posición independiente. No como retirada de la práctica, sino como profundización en ella. La experiencia acumulada —como mujer, como migrante, como profesional que ha sostenido equipos y proyectos durante décadas— pide ser pensada con calma, elaborada con ternura y ofrecida con claridad.
En esta etapa se han reunido: la experiencia, el cuerpo atravesado por la práctica y la libertad de elegir la tarea de organizar mi propio tiempo. Pensar es un disfrute. Investigar es una forma de ordenar la experiencia.
En esta etapa de gestión propia pretendo ofrecer marcos de reflexión en acceso autónomo para quienes tienen en la gestión de la cultura su campo de trabajo. Experiencia acumulada en conocimiento compartido.
Si en estas palabras encuentras algo que ya intuías en tu propio recorrido, aquí te propongo un marco desde el cual seguir pensando y trabajando, que estará disponible en breve.
PROXIMAMENTE
Serie de pensamiento en acceso autónomo.
Grabaciones estructuradas para estudio independiente.
Disponibles directamente desde este site.
HABITAR LOS CUIDADOS
Un marco para explorar el conocimiento que se se produce a partir de la practica situada y encarganada de la gestión cultural, cuando se escucha, cuando se relata y cuando se sistematiza su experiencia.
Significa reconocer que el cuidado es fuerza epistemológica: modifica la mirada, altera la interpretación y reorganiza la práctica.
Este ecosistema de pensamiento articula cuatro ejes:
Piel Social, Públicos Situados, Movilidad y Cuidados, y Memoria Habitada.
Una búsqueda que persigue sostener lo humano en el ejercicio cultural.