Mi GRAN EJERCICIO DE RESILIENCIA

Emigrar, un ejercicio personal que este año 2021, cumple los 20 años…

Empezar de nuevo, es un gran ejercicio de humildad. Enfrentarse a la realidad de ser anónimo en un entorno desconocido, es un ejercicio de recato y moderación. Nadie puede contrastar tu experiencia, tus logros, ni entender la dimensión de tus pasos. Comprender esto y permitir la incertidumbre, es el primer paso de algo.

Los primeros años, fueron tiempos de resistencia, de búsquedas y desafíos, de infinitos aprendizajes que resumo como, el mayor ejercicio de resiliencia de mi vida.

Para avanzar y aproximarme a esta nueva etapa, era necesario dejar de ser quien siempre había sido para convertirme en quién sería de allí en adelante, minimizando los quiebres y asumiendo las renuncias, integrando universos nuevos e imaginarios desconocidos. Las renuncias me llevaron a entender que no somos dueños de un tiempo que ya no existe y conseguí – con gran esfuerzo- dar la bienvenida a una desconocida que viviría conmigo de allí en adelante, aún en el duelo de abandonar una, para ser la otra.

Desprenderme de hábitos, me llevo a valorar especialmente mi herencia emocional, mi identidad, mi experiencia. Ese patrimonio se convirtió en el antídoto contra la desesperanza, mi armadura para enfrentar los retos y comprender que no sería fácil. El largo ejercicio de resembrarme, despertó la emprendedora independiente que llevaba conmigo. Recuperar la confianza en la valoración de los aprendizajes, me hizo encontrarme con esa condición poliedrica, que todas las mujeres llevamos dentro.

Emprender es para muchos, ir contra corriente. Un acto de ingenuidad, quizas?. La búsqueda de la utópia. Pero realmente es moverse en la dirección menos cómoda. Y si a emprender, le agregas “en cultura”, es posible que la gente mire detrás de ti para ver dónde dejaste la nave espacial.

Se necesita convicción, fortaleza y mucha, mucha terquedad, por eso sé que yo estoy hecha para esto, porque conozco a pocas personas tan tercas como yo.

Los que emprendemos en cultura, sabemos, que es posible que sea necesario renunciar a muchas cosas mientras insistes en encontrar aliados, en demostrar las virtudes de tus ideas a los que pueden apostar por tu proyecto, en lidiar con los similares para intentar cooperar y no competir y en hacer frente a los detractores. Pero cuando lo consigues, pasas a las filas del valor, de los/as intrepidos/as, capaces de defender sus sueños y tendrá sentido tu lucha por ser original, innovador/a. Tú motivo debe estar tan arraigado que no te importe la critica, ni la adversidad. Cada paso será un aprendizaje inestimable.

No diré más porque no tengo recetas ni creo en ellas, cada experiencia es inspiración en sí misma, solo puedo apuntar que en el lugar donde guardo mis llaves para abrir algunas puertas, no me olvido nunca de reservar un espacio para la empatía y la conciencia. Las buenas prácticas serán inspiradoras y necesarias para abonar el camino de nuevos y nuevas emprendedores/as que garanticen el crecimiento de tu sector.

Hoy mis búsquedas conviven, trabajo como vivo porque creo en lo que hago. Ya no me acecha la angustia de encontrar mi lugar en el mundo, me interesa más centrar mi atención en cultivar mi paz y sacar de mi vida lo que me perturba. No estoy interesada en arraigos, en raíces, prefiero intercambiar las mías, -las que llevo conmigo-, con las de otros, para generar nuevos imaginarios de vida.

Adriana Pedret para Los Relatos de la Cigarra / enero 2021

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